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No es justo… CINVA-RAM

  • Writer: Ark Terra
    Ark Terra
  • Oct 27, 2022
  • 3 min read

Updated: Jan 28, 2023


Lo he repetido hasta el día de hoy, tal vez este blog me tome más tiempo por la historia que hay detrás de ella, pero sigo insistiendo, ¡no es justo!


… para contarles este capítulo, hablemos algo de historia. Cuando llegamos a Barichara a construir la casa de José Daniel, yo le había dicho a mi padre que me hiciera una Cinva-Ram, ¿Pero ¿Quién era mi padre? ¿Qué es una Cinva-Ram? Bueno señores, pues comencemos… mi padre se había convertido en el ornamentador de pueblo, erudito y culto, un hombre de Barichara, patiamarillo aunque no usaba alpargatas, decía que eso no era para él, sabia inglés, italiano y portugués, trabajó en forjas industriales de Colombia como supervisor, una empresa que se encargaba de hacer piezas de rodaje para tractores en los años cincuenta, se tomó una foto el expresidente Michelsen, le gustaba leer y se ofendía cuando intentaba hablar de química con algún estudiante y no pasaban más allá del hidrogeno, en la tabla periódica, se preocupaba por el futuro de aquella juventud, hablaba en milímetros y no centímetros.


Cuando comencé a manejar programas de diseño me enviaba sus dibujos a escala 1.1 para redibujarle y tener un stock de diseños. Un día me dijo, tengo los planos (a mano) de una Cinva-Ram, ¿la hacemos? y yo le dije ¡claro! ¿Qué necesitamos? En lo que me envío lista de materiales para comprar y comenzar a planear nuestra maquina de hacer ladrillos.


¿Pero que es la Cinva-Ram? Vamos a los años cincuenta, Marilyn Monroe – Elvis Presley – Shakira no estaba en planes de gestación todavía, ya había sucedido lo de Hiroshima – terminadas las dos guerras mundiales, la gente migrando a las ciudades con el fin de buscar “progreso” y Estados Unidos por medio de la (OEA) organización de estados americanos, nota el problema habitacional debido a la concentración poblacional en América Latina, comprometida en fortalecer la relación con los demás países de América en la época de postguerra, se crea el centro interamericano de vivienda y planeamiento (CINVA). Donde una de sus funciones principales eran programas de investigación, mejoramiento de la vivienda rural, técnicas constructivas, dinámicas urbanas y demás.


Reitero todo esto sucede en la década de los cincuenta, aparece Raúl Ramírez Ramírez, un profesor de postgrado, crea la CINVA-RAM, obviamente el RAM por el Ramírez, en 1957. Esta mágica maquinita que por medio de un pistón y compresión podría hacer ladrillos de tierra, (trescientos por día aproximadamente) pretendía (¡y lo es!) ser una herramienta útil y económica para que las personas pudieran edificar sus viviendas con su propio esfuerzo y trabajo, esta maquinita ha viajado por todo el mundo, se han encontrado ejemplares en Perú, México y hasta corea del Sur.


Retomando la primera historia con mi padre, ya comprados los materiales, inicia la elaboración de la maquinita y no uso esta expresión por degradarla, si no al contrario, por dar a entender que es mágica, comienza su proceso de construcción ¿y yo? ¡a esperar! la feliz entrega. La paciencia no se hizo conmigo o con esta generación de los noventa, ya que para los adultos de los años cuarenta y cincuenta la paciencia es innata, por eso anteriormente dije que mi padre hablaba en milímetros y no en centímetros, era meticuloso, si algo no estaba dentro de sus medidas exactas, la desarmaba y volvía a iniciar, momento que para mí era efervescente, porque yo quería verla y hacer ladrillos ¡ya! ¡Tenía un amigo que se llama Abelardo donde trabajaron juntos para su elaboración, también contemporáneo con el, así que los dos trabajan con el mismo tiempo, como dice la canción, perdonando el tiempo, si eran las tres de la tarde y don Abelardo no había llegado, ya no habría la luz suficiente para soldar, cortar y demás y el trabajo era postergado al siguiente día, ¡ay de mí! Que era su cliente y su hija, así que no me podía enojar con mi “proveedor”.


En conversaciones y posibles promesas de entrega pasaron aproximadamente seis meses, recuerdo que, me llama un día y me dice... Laura, venga al taller, ya esta lista, revísela, seis de la tarde, bajando por las calles empedradas, llego a su taller, la veo, color terracota, ¡bellísima! hicimos el primer bloque de tierra comprimida, ¡que felicidad! Fue ese día, recuerdo que sentados en el taller hablábamos y decíamos… ¿ahora que vamos a hacer? ¿Las vamos a vender? ¿Seremos ricos haciendo estas maquinitas? Mi mente solo pensaba... ¿como vamos a optimizar el tiempo?, por que seis meses no era para nada rentable...


Ocho días después, estaba hablando con la funeraria para arreglar su descanso...



Siguiente Historia próximo viernes o siguiente del siguiente Viernes!!



Gracias


Laura Angarita

Barichara – Santander

 
 
 

1 Comment


Art Vida
Art Vida
Jun 14, 2024

Falta decir que Don Raúl Ramírez es chileno, Gracias.

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